No me puedo quejar. Después de un bajón anímico considerable -un certero somen o golpe con el arma- ayer noche pude recuperarme lanzando fuera de mí a los fantasmas que me atenazaban. Les miré a la cara y dije "Marchaos, vuestro miedo ya no es bienvenido aquí".
Asombrosamente me hicieron caso y en el lugar que ellos ocupaban apareció un maravilloso proyecto artístico-profesional para este verano.
Asombrosamente me hicieron caso y en el lugar que ellos ocupaban apareció un maravilloso proyecto artístico-profesional para este verano.

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