miércoles, febrero 04, 2004

La mentira piadosa del estar viviendo la vida

En realidad estamos en aquello que queremos estar... y no siempre. Creemos que la vida es algo maravilloso por naturaleza y, siendo realistas, la mayor parte de las existencias que nos rodean -quizá hasta la nuestra- no son más que burdas consecuciones de días.

¿Dónde están nuestras ansias?
¿Dónde nuestras fuerzas para hacer de lo cotidiano algo bello?
¿Cómo podemos soportar el aburrimiento de nuestro propio conformismo?

Estas cosas me preocupan desde siempre. A lo mejor esa es la razón que me hace escribir poemas o relatos o hacer fotos... la pura necesidad vital de no dejarme tan sólo llevar.

Por cerrar un pequeño kiklos abierto el sábado pasado diré que me enfrenté a la prueba y, tal y como estaba previsto, la superé... sin embargo no estoy satisfecho; me encaré a esa dificultad de la misma manera que otros lo hicieron, sin tener en cuenta mi forma de hacer las cosas. ¿Puede ser tan fuerte nuestro alienación que en situaciones desconcertantes -como era para mí una prueba física- incluso quienes más abogamos por la naturalidad deseemos incluirnos en la masa?

Sí. El sábado respondí a mi pregunta de hoy comportándome como un borreguito más.
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